lunes, 31 de octubre de 2011

La guarida (I)







Los exteriores de la película La guarida (The Haunting) están rodados en Harlaxton Manor y el interior de la cocina en Belvoir Castle. La mayoría de los interiores fueron creados en un hangar y son lo único impresionante de la película. Inmensos y por lo que parece inspirados en el estilo gótico y victoriano.

domingo, 30 de octubre de 2011

Grey Gardens (I): The Barbizon





Así, pues, éramos doce en el hotel, en el mismo piso y en la misma ala, en habitaciones individuales una junto a la otra, lo que me recordaba mi dormitorio del colegio. No era un hotel exactamente; quiero decir un hotel donde hay tanto hombres como mujeres mezclados en el mismo piso.
Este hotel –“el Amazonas”- era sólo para mujeres, y en su mayoría eran chicas de mi edad con padres ricos que deseaban estar seguros de que sus hijas vivían en un lugar donde ningún hombre podía llegar hasta ellas y deshonrarlas; y todas iban a las escuelas de secretaría como la de Katy Gibbs, donde había que ir a clase con sombrero, medias y guantes, o acababan de graduarse en escuelas como la de Katy Gibbs y eran secretarias de ejecutivos de primera y segunda clase y vagaban por Nueva York esperando casarse con algún profesional.
Yo tenía la impresión de que esas chicas se aburrían terriblemente. Las veía en el solarium, bostezando, pintándose las uñas y tratando de conservar sus bronceados de Bermudas, y parecían endiabladamente aburridas. Hablé con una de ellas y estaba aburrida de los yates, y aburrida de volar en avión, y aburrida de esquiar en Suiza durante la Navidad y aburrida de los brasileños.
Chicas así me ponen mala. Siento tal envidia que me quedo sin poder hablar. Diecinueve años y no había salido jamás de Nueva Inglaterra, excepto para este viaje a Nueva York. Era mi primera gran oportunidad, pero aquí estaba yo, sentada y dejándola correr entre mis dedos como si fuera agua.

La campana de cristal, Sylvia Plath


El hotel que Sylvia Plath llama “el Amazonas” se llamaba Barbizon y además de la propia Sylvia se hospedaron allí actrices como Gene Tierney, Grace Kelly, Lauren Bacall, Liza Minelli o Ali MacGraw. También Edith Bouvier Beale, (prima de Jackie Kennedy en cuya vida real se basa la película “Grey Gardens”) vivió allí desde 1947 hasta 1952. Por eso en algunas escenas se recrea su habitación del Barbizon.

viernes, 28 de octubre de 2011

American Psycho





"Price parece nervioso y tenso y no tengo ganas de preguntarle qué le pasa. Lleva puesto un traje de lino de Canali Milano, una camisa de algodón de Ike Behar, una corbata de seda de Bill Blass y unos zapatos con cordones de Brooks Brothers. Yo llevo un traje de lino ligero con pantalones de pinzas, una camisa de algodón, una corbata de seda de puntos, todo ello de Valentino Couture y zapatos perforados de cuero de Allen-Edmonds. Una vez en Harry's vemos a David Van Patten y McDermott Craig en una mesa de delante. Van Patten lleva un abrigo sport cruzado de lana y pantalones de lana y seda con pliegues invertidos por Mario Valentino, una camisa de algodón de Gitman Brothers, una corbata de seda de lunares de Bill Blass y zapatos de cuero de Brooks Brothers . McDermott lleva un traje de tejido de lino con pantalones de pinzas, una camisa de algodón y lino de Basile, una corbata de seda de Joseph Abboud y mocasines de avestruz de Susan Bennins Warren Edwards.

Ambos están inclinados sobre la mesa, escribiendo en el reverso de servilletas de papel, con un whisky escocés y un martini situados respectivamente delante de ellos. Nos saludan con la mano. Price deja su attaché Tumi de cuero en una silla vacía y se dirige hacia la barra. Le grito para que me pida un J&B con hielo y luego me siento con Van Patten y McDermott.


–Hola, Bateman –dice Craig, con una voz que sugiere que éste no es su primer martini–. ¿Es apropiado llevar mocasines con borlas con un traje formal, o no? No me mires como si estuviera loco.


–Mierda, no se lo preguntes a Bateman –protesta Van Patten, agitando una pluma de oro Cross delante de la cara y dando un sorbo ausente a su copa de martini.


–¿Van Patten? –dice Craig. –¿Qué?


McDermott duda, luego dice: –Cállate la boca –con voz inexpresiva.


–¿Qué os jode tanto? –Localizo a Luis Carruthers de pie en la barra junto a Price, que le ignora ostensiblemente. Carruthers no va bien vestido: traje cruzado de lana con doble fila de botones, creo que de Chaps, una camisa a rayas de algodón y una corbata de lazo de seda, aparte de gafas con montura de asta de Oliver Peoples.


–Bateman, vamos a mandar estas preguntas a GQ –empieza Van Patten.


Luis me localiza, sonríe débilmente, luego, si no me equivoco, se ruboriza y se vuelve hacia la barra. Los camareros siempre ignoran a Luis por algún motivo.


–Hemos apostado a ver cuál de nosotros aparece el primero en la columna de preguntas y respuestas, y ahora estoy esperando una respuesta. ¿Qué crees tú? –pregunta McDermott.


–¿Sobre qué? –pregunto yo, irritado.


–Mocasines con borlas, carapijo –dice él.


–Bueno, veréis, chicos... –Mido cuidadosamente las palabras–. Los mocasines con borlas son tradicionalmente un calzado sport... –Vuelvo a mirar a Price, que espera ansioso su copa. Trata de pasar junto a Luis sin mirarle, pero Luis le tiende la mano. Price sonríe, dice algo y se aleja deprisa en dirección a nuestra mesa. Luis vuelve a intentar atraer la atención del camarero y nuevamente fracasa.


–Pero se han vuelto aceptables por lo populares que son, ¿o no?– pregunta Craig con

vehemencia.

–Sí –asiento con la cabeza–. Siempre que no sean negros o de cordobán están bien.


–¿Y los marrones? –pregunta Van Patten, desconfiadamente. Pienso en esto y luego digo:


–Demasiado deportivos para un traje formal.
"

American Psycho, Bret Easton Ellis

lunes, 24 de octubre de 2011

Apartamentos neoyorquinos (I)







Ahora todo iba a ser diferente, lo sabía. Se refería con esto al nuevo piso; sólo vivía esperando el momento de trasladarse. En el que vivían pertenecía a la viuda de un grabador, que se había ido a pasar el verano a Cornish, New Hampshire, y estaba lleno de antigüedades y reproducciones: arcones españoles y alfombras orientales, veladores y sillas de estilo Heppleshite, además de los cobres y los bronces que había que limpiar. Kay apenas podía esperar a salir de aquel museo y trasladarse a un sitio con sus propias cosas.

(…)

Kay había estado enseñando el piso a todas las que todavía no lo habían visto. Salón y un dormitorio, además de la cocina con un pequeño comedor contiguo, un recibidor y, sobre todo, un vestidor maravilloso, pequeño pero compacto, con armarios y cajones empotrados, que era su gran orgullo. Puro blanco en las paredes, la carpintería y las ventanas de bastidor, Doda una hilera que daba a un soleado patio de manzana con árboles y matorrales jóvenes. Los últimos modelos de cocina, fregadero y nevera; así como armarios a medida para los platos; escobero y ropero. Todo el mobiliario estaba a la última: sillas de estilo sueco y una mesa plegable (en madera de abedul con acabado natural) en el pequeño comedor, que estaba separado de la cocina por una puerta corredera. En el salón, un moderno sofá rojo brillante con dos sillones a juego y otro sofá más pequeño, del tipo “confidente”, tapizado con una loneta de rayas grises y blancas, como de colchón; lámparas de pie de acero, una mesita de centro que era simplemente una lámina de cristal que Harald había encargado en la cristalería y montado sobre unas patas también de acero, y unas estanterías que Harald había hecho a medida y pintado de amarillo canario. Todavía no había alfombras y, en lugar de cortinas, había persianas venecianas. En lugar de flores, tenían enredaderas plantadas en jardineras blancas. En el dormitorio, en lugar de cama, tenían un gran colchón de muelles con otro colchón encima; Harald le había puesto unos tacos rojos al de abajo para separarlo del suelo.

El grupo, Mary McCarthy

En la primera captura el primer apartamento de Kay. En el resto el nuevo.

viernes, 21 de octubre de 2011

El grupo (IV): Helena








Las cuatro primeras capturas son de la buhardilla de Helena que tiene un aire algo medieval. Helena tiene talento para el arte, especialmente la pintura. Su vestuario es elegante con toques originales.

jueves, 20 de octubre de 2011

El grupo (III): Lakey






- Vosotras erais las estetas. Nosotras, las políticas –continuó Norine-. Y nos mirábamos desde las barricadas.

A Helena le pareció fantástica esta descripción; la persona erudita que había en ella no podía pasarla por alto.

- No te parece que generalizas un poco, Norine –sugirió, frunciendo ligeramente la frente, con un gesto de concentración característico del profesorado de Vassar-. ¿Dirías que Pokey es una esteta? ¿O Dottie? ¿O Priss? – Habría añadido a Kay si no fuera porque no deseaba nombrarla casualmente esa mañana ni dar la impresión de que pensaba hablar de ella con Norine.

- Ellas no cuentan –contestó Norine-. Las que contabais erais tú, Lakey, Libby y Kay. -Norine siempre había sido una experta en quién contaba y quién no-. Vosotras seguíais a Sandison, nosotras a Lockwood .siguió Norine con tono sombrío- Vosotras representabais el mundo de J. P. Morgan. Nosotras, el de Marx.

- ¡Bueno! –exclamó Helena casi enfadada-. ¿Quién era Morgan? –En su frío carácter, la única pasión que parecía haberse despertado era la pasión por la verdad-. ¡Pero si todo el grupo votó por Roosevelt cuando se hizo la encuesta en la universidad!

(…)

- En cualquier caso –dijo Norine-, tu grupo era un grupo estéril. Me lo enseñó Lockwood, Pero, ¡Dios mío! ¡Qué envidia me dabais!

Esta confesión azoró a Helena.

- ¿Santo cielo! ¿Por qué? –preguntó.

- Vuestra desenvoltura. Vuestro mundo. Vuestro aspecto. El éxito con los hombres. Los bailes. Los partidos de fútbol. Vuestras reuniones con los profesores del primero curso. Os llamábamos el grupo de la Torre de Marfil. Alejadas de la batalla.

Helena abrió la boca y volvió a cerrarla; esta visión del grupo estaba tan alejada de la realidad que no sabía por donde empezar a corregirla. (…) Pero no pensaba dejarse arrastrar por Norine a confesar lo contrario; además suponía que si se comprimiese todo el grupo en una sola persona, esa persona sería como decía Norine: una chica intelectual, rica, segura de sí misma y guapa.

- Te refieres a Lakey –dijo muy seria-. Ella representaba el grupo. O, como lo llamaría la señorita Lockwood, su estereotipo. Pero ninguna era como ella. Nosotras éramos sus satélites. La buena de la señorita Fiske solí decir que “su reflejo nos alumbraba a las demás”.

- Lakey era una persona muy fría –afirmó Norine-. Era inhumana, como la luna. ¿Te acuerdas de las manzanas?

Helena sintió que se sonrojaba, pues se acordaba perfectamente de la disputa con Norine a propósito de las naturalezas muertas con manzanas de Cézanne, expuestas en el Museo de Arte Moderno.


El grupo, Mary McCarthy

miércoles, 19 de octubre de 2011

El grupo (II): Libby









Aunque la película "El grupo" se desarrolla entre los años 30 y 40, parte de la ropa parece tener un aire años 50 o no pertenecer a ninguna época en concreto.

lunes, 17 de octubre de 2011

El grupo (I)










“El grupo” comienza en 1933 durante la depresión tras el crack del 29 y termina diez años después. Se basa en una novela de Mary Mc Carthy y sigue las vidas de 8 amigas después de graduarse en Vassar College. Leyendo el libro ya es difícil aprender a distinguir a los distintos personajes porque son nada menos que ocho mujeres y algunas tienen unos diminutivos que se parecen entre sí como Pokey, Lakey, Polly, Libby etc. Creo que para alguien que no haya leído la novela tiene que ser aún peor. El problema es que una película no permite adentrarse en alguno de los personajes que aparecen como superficiales. Tampoco se puede adentrar en los temas que son muchos, algunos que eran controvertidos en aquel tiempo como el control de la natalidad, la crianza de los niños etc.; y otros que lo siguen siendo como las relaciones de abuso dentro del matrimonio. Resulta interesante comprobar que pese a la preparación de elite y el título que obtenían en Vassar no había mucho terreno laboral abierto a las mujeres y en su mayoría terminaban dedicándose exclusivamente a ser madres de familia (esto se ve mejor en la novela).
Las actrices en su mayoría hacen un gran trabajo, ninguna de ellas ha obtenido después tanto reconocimiento como Candice Bergen que por cierto es la que menos tiempo aparece en pantalla. Larry Hagman aparece en un papel de malvado como el que años después le haría famoso en “Dallas”.

Aún reconociendo que la película no puede sino quedarse en la superficie de la novela, a mí me ha gustado verla. Una de las características más notables de las novelas de Mary Mc Carthy es que describe muchos detalles del estilo de vida de los personajes por ej. como visten, las comidas que cocinan y sus casas (la propia Mary era bastante sibarita). Esto ayuda a conocer a las mujeres de El grupo. La película me parece que ha sido realizada con muchos medios por lo que la ambientación es excelente y el vestuario también. Cuando lees la novela te lo puedes intentar imaginar, pero la película ayuda mucho a completar el cuadro.

domingo, 16 de octubre de 2011

Apartamentos parisinos (IV)










La casa de Victor Hugo no me gustó mucho porque me pareció oscura y sombría, pero siempre resulta interesante conocer una casa tal y como estaba en el siglo XIX. Además contiene cuadros y fotos de su familia y de sus hijas. Una película que me gustó fue “El diario de Adele H.” basado en la vida de la hija del escritor, Adele que terminó loca obsesionada por un amor no correspondido al que persiguió desde Escocia hasta Barbados. En esta película se menciona también a Leopoldine la otra hija que murió ahogada y cuyo recuerdo perseguía a Adele.
En el museo Carnavalet se encuentra una reconstrucción con su mobiliario original de la habitación del apartamento del boulevard Haussman donde Marcel Proust escribió “En busca del tiempo perdido”. Aparece en las dos últimas fotos.
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