domingo, 27 de febrero de 2011

Ábrete de orejas







Ábrete de orejas es una película realizada en 1987 y ambientada en los años 60 sobre la vida del dramaturgo Joe Orton. Orton inicio una relación con Kenneth Halliwell cuando ambos estudiaban en la Real Academia de Arte Dramático. Al principio de la relación Kenneth era el mayor y más sofisticado que se ocupaba de educar a Orton. Según la relación fue progresando y Orton empezó a triunfar la relación comenzó a deteriorarse para terminar dramáticamente.
Me parece que la película captura muy bien la atmosfera y la ropa de la época. La casa que comparten Kenneth y Orton es pequeña y claustrofóbica. A lo largo de la película Kenneth que ha abandonado sus sueños de convertirse en escritor va realizando un collage que al final cubre casi todas las paredes. Soy aficionada a los collages aunque yo nunca he pasado de hacerlos en carpetas. Kenneth intenta convertirse en un artista y expone sus obras sin mucho éxito en una galería. A pesar de su patetismo y del macabro final siento cierta simpatía por Kenneth.

jueves, 24 de febrero de 2011

Los zapatos

"-Los zapatos no encajaban –me dijo Poirot cuando estuvimos solos-. Según mis pequeñas observaciones sobre la vida, costumbres y gustos de los ingleses, una dama, una dama de verdad, se muestra siempre muy exigente con sus zapatos. Podrá vestir ropas descuidadas, pero jamás llevará calzado ordinario. Sin embargo, nuestra lady Millicent lucía ropas elegantes y caras, y zapatos de escaso valor.
Ellos debieron pensar que ni tú ni yo conoceríamos a la auténtica lady Millicent, debido a sus escasas visitas a Londres. Y hemos de admitir que la jovencita se le parece lo suficiente para suplantarla con éxito ante quien no haya tratado con ambas con anterioridad.
Bien, como te he dicho, sus zapatos despertaron mis sospechas, acrecentadas por su historia y el uso de tan melodramático velo."
Poirot infringe la ley, Agatha Christie

viernes, 18 de febrero de 2011

Los caballeros las prefieren rubias







Me gustan casi todos los vestidos que llevan Marilyn Monroe y Jane Russell en Los caballeros las prefieren rubias, pero me quedaría con el rosa con el que Marilyn sale cantando Diamonds are a girl´s best friend.

martes, 15 de febrero de 2011

Asesinato en el Orient Express





De las dos versiones que he visto de Asesinato en el Orient Express la de Sidney Lumet es la que me parece más conforme al espíritu de la novela original. La versión que se ha hecho para la televisión protagonizada por David Suchet por el contrario es un cúmulo de despropósitos. Al ignorar lo que Agatha Christie escribió están falsificando la realidad de una época. Y me parece absurdo porque la mejor manera de comprender el presente es conocer el pasado. Hay cambios injustificados que contradicen además los modales y costumbres de la época. Por ej. hubiera sido inadmisible entrar en la habitación de la Princesa Dragomiroff sin su permiso habiendo dicho ella que estaba vistiéndose.
En cambio, Sidney Lumet es fiel a la novela excepto en detalles menores. El reparto está lleno de estrellas como Ingrid Bergman o Lauren Bacall. Ésta última me parece demasiado elegante como para interpretar a la Sra. Hubbard que en la novela aparece como una americana algo vulgar. La Mary Debenham de Vanessa Redgrave tampoco es la de la novela:
«Había allí solamente un viajero en aquel momento, evidentemente la joven inglesa a que se había referido el encargado. Era alta, delgada y morena; quizá de unos veintiocho años de edad. Se adivinaba una especie de fría suficiencia en la manera con que tomaba el desayuno, y el modo que tuvo de llamar al camarero para que le sirviese más café revelaba conocimiento del mundo y de los viajes. Llevaba un traje oscuro de tela muy fina, particularmente apropiada para la caldeada atmósfera del tren. Monsieur Hércules Poirot, que no tenía nada mejor que hacer, se entretuvo en observarla sin aparentarlo. Era, opinó, una de esas jóvenes que saben cuidarse de sí mismas dondequiera que estén. Tenía aplomo y eficiencia. Le gustaba bastante la severa regularidad de sus facciones y la delicada palidez en su piel. Le agradaron también sus ondulados cabellos de un negro brillante, y sus ojos serenos, impersonales y grises. Pero era, decidió, un poco demasiado eficiente para ser una "jolie femme"... »En la versión televisiva de Suchet lo hacen aun peor. Es un personaje al que parece que todos siempre quieren dar una imagen frágil y romántica, justo lo contrario de la mujer que describe Agatha Christie. Vanessa Redgrave no hubiera estado mal con el pelo teñido y ropa diferente.

En ésta película aparecen dos de las mujeres a las que veo envejecer con más dignidad en la actualidad Vanessa Redgrave que entonces era joven y Lauren Bacall que ya tenía 50 años. Por último, destacaría la interpretación de Wendy Hiller dicen que el acento de Gary Oldman en Dracula lo crearon imitándola. No me extrañaría que el peinado se lo hubieran copiado también.

domingo, 13 de febrero de 2011

El dormitorio de Jackie

El dormitorio de Jackie

El vestidor

El dormitorio, el cuarto ropero y el baño de Jackie –separados del dormitorio del presidente por un ancho armario empotrado que contenía un sistema de audición estereofónica- estaban situados al lado de la sala del extremo oeste.
Pintado primero en tonos verde pálido y azul, su dormitorio estaba amueblado con la mayoría de los objetos que había utilizado en Georgetown. A los pies de su cama había un banco tapizado en el que se encontraban los últimos números de diversas revistas, norteamericanas y extranjeras. Entre las publicaciones extranjeras se contaban Paris-Match, el Figaro Littéraire, L´Officiel, Art à la Mode, Femme chic, Elle, Realités y Spectator.
(…)
Siempre consideré que a cualquier mujer le hubiese encantado tener la posibilidad de entrar en el cuarto ropero de Jackie, y contemplar el conjunto de ropas llenas de color que colgaban el los armarios: ¡un auténtico regalo para los ojos femeninos! Provi ordenaba impecablemente las prendas en diversos grupos –trajes, blusas, pantalones, vestidos, trajes de noche-, con los zapatos haciendo juego cuidadosamente alineados sobre el piso, bajo las perchas. Se advertía en seguida cuál era el calzado que iba con cada conjunto.
En otro armario, en el cual podía entrar perfectamente una persona, había hermosos sombreros colocados en moldes sobre los estantes; los bolsos de mano ocupaban el resto de los estantes. Introducirse allí era lo mismo que entrar en una pequeña zapatería: había todavía más zapatos alineados sobre el piso.
Los jerseys, la ropa interior, los guantes, los chales, las medias –todo cuidadosamente dispuesto y doblado- estaban colocados en cajones, atrás de las perchas con la ropa, siempre fácilmente accesibles. En ese mismo lugar estaban los dos o tres cofres con las joyas de Jackie, para que pudiese seleccionar rápidamente el adorno adecuado.
La sala –amplia, cómoda y amueblada con gusto- mostraba, entre otras cosas, algunas de las costosas adquisiciones que realizaba en Europa: dibujos y pinturas. En una esquina había una mesa –junto al largo diván situado en un extremo de la habitación-, sobre la cual estaban colocadas fotografías enmarcadas de su padre solo –un hombre extraordinariamente atractivo. Y de su padre con ella. Un pequeño retrato de su madre, con Jackie cuando era muy pequeña, descansaba sobre una mesa del dormitorio, frente a la chimenea.
La gran mesa redonda que ocupaba el centro de la sala, estaba normalmente adornada con flores, y alrededor de éstas había diversos libros sobre arte, antigüedades, mobiliario y temas similares.
Las dos paredes principales, a ambos lados de la habitación, estaban cubiertas hasta el techo con estanterías para libros, sobre los grandes armarios que ocupaban la parte inferior de las paredes. Contra la pared que daba a su dormitorio, estaba su escritorio de caoba, en el que había material de escribir, teléfono, la bandeja del correo pendiente y las indispensables libretas que Jackie utilizaba para garrapatear distintas notas dirigidas a sí misma a lo largo del día.
Mi vida con Jacqueline Kennedy, Mary Gallagher

viernes, 11 de febrero de 2011

La aventura







Hay películas como El año pasado en Marienbad de Alain Resnais que no me atrevería a recomendar a nadie. No la recomendaría porque es una película sin apenas argumento. Sólo pueden disfrutar de ella los amantes de la pura estética o los que disfruten de ver la técnica de los encuadres.
En la siguiente categoría que tampoco se puede recomendar a todo el mundo se encuentran las películas de Antonioni. Tienen una línea argumental, pero ésta no tiene gran importancia. Blow Up por ej. nos puede desesperar a los que disfrutamos de las intrigas policíacas con final cerrado.
La aventura es también de ese tipo de película. Un grupo de amigos se van en barco a visitar las Islas Lipari, Anna desaparece en una de las islas. El novio de Anna y su mejor amiga Claudia intentan en vano encontrarla y mientras su relación cambia. Se puede ver como una mirada al aislamiento contemporáneo, del vacío emocional etc. Y además o sobre todo está la belleza de las imágenes.
Hay una escena que tiene lugar en un pueblo de la Sicilia profunda. Monica Vitti es el objeto de fascinación de los lugareños que murmuran si será francesa. Parece una versión negra e inquietante del anuncio de Martini protagonizado por otra Monica más carnal que la Vitti.

martes, 8 de febrero de 2011

Detachable collars



NICK: You haven’t seen this? Detachable collar. Not many people wear them anymore, they look much better. So many things which were better in the past have been abandoned to supposed convenience.TOM: I had no idea anyone wore those anymore.
NICK: It’s a small thing, but symbolically important. Our parents’ generation was never interested in keeping up standards. They wanted to be happy. Of course, the last way to be happy is to make it your objective in life.
TOM: I wonder if our generation is any better than our parents’NICK: Oh it’s worse. Our generation’s probably the worst since… the protestant reformation. Barbaric. But a barbarism far worse than the old-fashioned straightforward kind. Now barbarism is cloaked with all sorts of self-righteousness and moral superiority.TOM: You’re obviously talking about a lot more than just detachable collars.NICK: Yeah, I am.
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NICK: ¿Has visto esto? Cuello desmontable. No mucha gente lo lleva ya, pero quedan mucho mejor. Muchas cosas que eran mejores en el pasado se han abandonado por supuesta comodidad,TOM: No tenía ni idea de que alguien llevara esas cosas todavía.NICK: Es un detalle pequeño, pero simbólicamente importante. La generación de nuestros padres nunca estuvo interesada en mantener los niveles de calidad. Ellos querían ser felices, pero por supuesto la peor manera de intentar ser feliz es hacer de ello tu único objetivo en la vida.
TOM: Me pregunto si nuestra generación es mejor que la de nuestros padresNICK: Es mucho peor, debe de ser la peor desde la Reforma Protestante. Es barbárica, pero de una barbarie peor que la antigua tan directa y pasada de moda. Ahora el barbarismo se disfraza con todo tipo de fariseísmo y superioridad moral.TOM: Obviamente estás hablando de algo más que de cuellos desmontables.
NICK: Sí, lo estoy.

lunes, 7 de febrero de 2011

Déjà vu

A la derecha imagen de Brideshead Revisited y a la izquierda de La condesa rusa.

A la derecha imagen de La Condesa rusa y a la izquierda de Brideshead Revisited.





Imágenes del vestuario de Brideshead Revisited.

Imágenes del vestuario de La condesa rusa.
El otro día decidí darle una segunda oportunidad a La Condesa rusa, una película dirigida por James Ivory que me volvió a resultar aburrida. En teoría lo tiene todo; actores como Ralph Fiennes y Nastasha Richardson y guión de Kazuo Ishiguro. Sin embargo es soporífera, la duración excesiva puede ser una de las razones. Como suelo hacer en estos casos, me dedico a observar lo que llevan puesto los personajes, incluso observo a los extras que salen en los márgenes de la pantalla. En ese sentido Ivory nunca decepciona, el vestuario suele gustarme. Dos de los vestidos en los que me fije me resultaron muy familiares. Una de mis recientes obsesiones es hacer capturas de pantalla de películas y series. Así que me dedique a ello y luego a comparar con las que tenía de Brideshead Revisited. Uno de los vestidos decididamente no es el mismo, se diferencia en pequeños detalles. Pero el negro sí que podría ser perfectamente el mismo. Sería muy curioso que hubieran reciclado parte del vestuario de una serie de 1981 para hacer una película en el 2005. Dejo otras capturas del vestuario de la serie y de la película.

sábado, 5 de febrero de 2011

Ropas y accesorios imperiales de la Ciudad Prohibida (II)


Chaqueta de montar de una concubina
Vestido festivo de una concubina

Traje informal de la emperatriz

Traje de invierno del Emperador

Trajes militar y de viaje del Emperador

Túnica Dragón del Emperador

Cada aspecto de la vida de la Ciudad Prohibida estaba sujeto a regulación, incluyendo los trajes imperiales. Habían cinco categorías formales de vestir: oficial, festiva, militar y viaje e informal. Cada categoría fue a su vez subdividida en verano e invierno.Traje oficialEl emperador vestía para los rituales importantes y las asambleas de la corte el "traje oficial". Su color simbolizaba las fuerzas naturales o la estación del año: azul para los sacrificios del Altar del Cielo y el Solsticio de Invierno (el evento más importante del año), amarillo para el Altar de la Tierra, rojo para el Altar del Sol y azul pálido para el Altar de la Luna.
Traje festivo
Menos formal que el "traje oficial" pero seguía sujeto a regulaciones. La túnica de fiesta del emperador era también conocida como la "túnica dragón", ya que solía ser adornada con dragones con cinco garras que le eran exclusivas. Eran amarillas, un matiz conocido como "color amarillo brillante" que sólo podía ser usado por el emperador, la emperatriz y a la emperatriz viuda.
Se usaba para las ocasiones felices como bodas, cumpleaños, fiestas y banquetes imperiales. La emperatriz tenía derecho a vestir la "túnica dragón" como su marido. El dragón del decorado no le era exclusivo, pero sin embargo, ella si podía elegir otros modelos para estos eventos.
En los banquetes imperiales la emperatriz viuda, la emperatriz, las concubinas imperiales, las princesas y las esposas e hijas de los nobles manchúes, se sentaban en las mesas a distancia de los hombres y eran las ocasiones en las que ellas se ponían sus trajes más bonitos.
Traje militar o de viajeLos gobernantes Qing, conquistadores de toda China, se sentían orgullosos de su herencia militar. En particular, el emperador Qianlong llevaba a cabo grandes revisiones militares en las que vestía su "traje militar o de viaje". La armadura ceremonial de tales eventos, diferente a la de batalla, la rellenaban con algodón en lugar de tiras de hierro para la protección y las mangas tenían bandas de tiras brillantes parecidas al metal, cosidas con hilos de oro.Traje informalEl emperador llevaba un "traje informal" cuando estaba solo, o cuando disfrutaba de la vida familiar con sus esposas e hijos. No había reglamentación que estipulara cómo los "trajes informales" deberían ser o los materiales a utilizar. El emperador podía elegir libremente lo estilos, colores y materiales que le gustaban.
La emperatriz tenía menos funciones oficiales para llevar a cabo que su marido, por lo que llevaba ropas informales la mayor parte del tiempo. No había ninguna jerarquía en la forma de vestir entre las esposas del emperador.
A mediados del siglo XIX la 'chaqueta de montar" se puso muy de moda y fue usada por hombres y mujeres, aun cuando no iban a caballo. Por otra parte, el Changyi, un vestido exterior holgado, fue uno de los favoritos de la emperatriz Ci Xi como manifiestan las fotografías en las que ella aparece con frecuencia con este tipo de vestido.
Las mujeres manchúes no vendaban sus pies como las mujeres chinas de la dinastía Han. Sin embargo, sus zapatos aunque de talla normal se distinguen por las plataformas y no eran utilizados en el exterior normalmente por su incomodidad.

(Extracto del catálogo de la exposición del Victoria & Albert Museum)
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