jueves, 23 de septiembre de 2010

El trench (o gabardina)


"Oyeron sus pasos precipitados sobre la grava y en seguida la vieron llegar corriendo. Se paró repentinamente, a unos metros de la verja. Bajo un árbol: brazos cruzados y una gabardina blanquísima echada con descuido sobre los hombros, sobre un vestido de falda acampanada que lanzaba fulgores cobrizos, destemplada, graciosamente estremecida por el frío, su esbelta silueta, al inmovilizarse, quedó nimbada por la luz que le llegaba desde atrás, desde el farolillo colgado en el porche y desde las ventanas iluminadas de la planta baja. Toda su persona desprendía un cálido efluvio adquirido sin duda en algún salón iluminado y lleno de gente, había una temblorosa, estremecida disposición musical en sus piernas, la excitación juvenil que anuncia una fiesta o una feliz sorpresa, y a él le hizo pensar en una de esas muchachas alocadas que a veces veía en las películas americanas saliendo, acaloradas y jadeantes, de un baile familiar para tomar el fresco de la noche en el jardín y, en una pausa emocionante, anunciarle a papá su felicidad y su alegría de vivir. Apareció corriendo y envuelta en ese pequeño desorden personal que revela la existencia del sólido y auténtico confort –el cinturón de la gabardina a punto de desprenderse y rozando el suelo con la hebilla, un rojo pañuelo de seda colgando de un bolsillo, los rubios cabellos caídos sobre el rostro y ajustando al pie, con movimientos nerviosos, un zapato que se le había desprendido al correr- esa encantadora negligencia en el detalle que es claro signo de despreocupación por el dinero, de confianza en la propia belleza y de una intensa, apasionada y prometedora vida interior: en los seres mimados por la naturaleza y la fortuna, un encanto más."

Últimas tardes con Teresa, Juan Marsé (1966)


En la primera foto escenas de Harper, investigador privado y la adaptación al cine de Últimas tardes con Teresa.
En la segunda foto de izquierda a derecha Aerin Lauder, Sienna Miller y Rosario Nadal.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Una chica con futuro



GABE: Listen, your short story was absolutely fabulous.
RAIN: Really?
GABE: Yeah.I was very impressed, I must say. It was probably the best this term. It was wonderful.
(…)
GABE: How'd you get the name Rain?
RAIN: My parents named me after... Rilke.
GABE: Did they?
RAIN: Yeah, it's my mother's favourite poet. So that's how I got it.
GABE: Are your folks, you know, writers?
RAIN: No, my dad's an investment banker and my mom works at Lincoln Center.
GABE: Are you an only child?
RAIN: Why are you asking these questions?
GABE: I'm interested. I was so impressed. I gave it to someone else and she was also impressed
RAIN: Oh, really?
GABE: Are you from New York?
RAIN: I'm from East End Avenue.
GABE: Are these too many questions?
RAIN: No. It's just the only child one. Yes, I was an only child. Yeah.
GABE: So how did you manage to write something so deep? I mean, have you had a…? Have you been married and divorced? Is your whole family stormy and tempestuous or…?
RAIN: What? I didn't know I was stormy and tempestuous.
GABE: Well, the writing was very… It was intense… I don't know.
RAIN: It's just a trick, you know? It's like ...when I was 10 I wrote this story on Paris... and I'd never been there. You don't have to… It's just a trick.

(…)

RAIN: We're not arguing about whether it's brilliant or not. Triumph of the Will was a great movie, but you despise its ideology.
GABE: So you despise my ideas?
RAIN: No, I don't despise them. That example was… Isn't it beneath you as a thinker... to allow your lead character to waste so much energy... obsessing over a psychotic woman... that you fantasize as powerfully sexual and inspired... when she was pitifully sick.
GABE: I don't need a lecture on writing from a 20 year-old twit. You asked to read my book, you said you loved it.
RAIN: And I do.
GABE: You leave it in a taxicab. You're weeping, I'm consoling you and you turn on me.
RAIN: Okay. Well, I must have hit a nerve.
GABE: Well, yeah. You know.... I'd hate to be your boyfriend. He must go through hell.
RAIN: Well, I'm worth it.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Mujeres con pasado

I like men who have a future and women who have a past.
Oscar Wilde



HARRY: What'd you do before this?PAULA: This and that. l taught school, l kept house... l waited tables... l did a little stripping, l did a little hooking...and l trod a lot of water.
HARRY: Sounds kind of bleak. Or is it just the way you tell it?
PAULA: Do you ask because you wanna know the answer... or is it just something you think a detective should do?
HARRY: I just want you to know l'm here.
PAULA: Did you know that... sharks can never stop swimming because they don't have any flotation sacs?
HARRY: l didn't know that.
PAULA: Stick with me, kid. lt ain't much fun, but it's educational.

Night Moves (La noche se mueve), Arthur Penn




LARRY: No, I'm not pushing it. I think the book is great. Absolutely great. You know, but, uh... how much, how much of Dorothy is you? As I was reading it, I kept thinking how much is...you know, how much did you base it on your own life?
MARCIA: Well, I was a waitress. I lived with a poet. I was a film critic.
LARRY: Right, but not-not a blackjack dealer, right?
MARCIA: No, but I put myself through school playing poker.
LARRY: Oh, really? Do you still play?
MARCIA: No, but I still know how.
LARRY: Yes? Are you good?
MARCIA: Yeah.
LARRY: Yeah, because maybe you could give me some pointers.
MARCIA: I could turn your game around in two hours.
LARRY: Could you? That's great. That's... you know, you-you have all these skills, and you're beautiful, and you can write so well... and now it turns out you play poker. This is, uh, too good to be true.
MARCIA: Well, I wouldn't say beautiful.
LARRY: Oh, I would.
MARCIA: But I do have tremendous sex-appeal.

Manhattan Murder Mystery (Misterioso asesinato en Manhattan), Woody Allen

jueves, 16 de septiembre de 2010

El efecto cheerleader



No hace mucho apareció en The Sartorialist la fotografía un grupo de hombres italianos de diversas edades, no se sabe si unidos o no por un vínculo familiar. La foto que se puede ver al comienzo de la entrada me gusta, excepto quizás esas camisas con botones desabrochados al estilo años 70. Los mocasines clásicos, las gafas de sol… contribuyen a la impresión de descuidada elegancia. Entre los comentarios se decía que el impacto de la foto se debía al efecto cheerleader. Este efecto parece ser que consiste en que un grupo de hombres o mujeres, chicos o chicas tienen mejor aspecto juntos que cada uno por separado. Es decir, el todo es más que la suma de las partes.
La verdad es que yo era consciente de este efecto, aunque no sabía que tenía un nombre. En mi opinión para que el efecto cheerleader se manifieste con toda su fuerza es necesario que exista cierta coherencia estilística y cromática entre los componentes del grupo. La teoría se puede aplicar también a grupos sin separación por sexos y a familias enteras. De este efecto se aprovechan las campañas publicitarias de moda en las que aparecen modelos que tienen en común la belleza y el estilo de la ropa de la marca que llevan puesta. Y a menudo estas campañas utilizan también a familias ficticias. Este es el caso de la última campaña de Tommy Hilfiger en la que se inspira en la película de Wes Anderson sobre los Tenembaums que se transforman aquí en los Hilfigers. La página web incluye una breve biografía de cada uno de sus miembros. Son más ricos y menos superdotados que en la otra ficción. Cuentan incluso con una pequeña Tavi, aprendiz de blogger.

http://usa.tommy.com/tommy/browse/landing.jsp?categoryId=cat620016

martes, 14 de septiembre de 2010

Me enamoré de una bruja




“Me enamoré de una bruja” es una película entretenida y además el vestuario me gusta mucho. Tengo que confesar que no soy muy fan de James Steward. No le encuentro ningún atractivo y me resulta difícil de creer que actrices como Grace Kelly o Kim Novak se enamoren de él en las películas. Creo que es una de las razones por las que “Vértigo” no está muy alta entre mis favoritas de Hitchcock. Sin embargo, dejando eso aparte “Me enamoré de una bruja” me parece ideal para ver por ej. en Navidad.
Kim Novak en esta película un personaje misterioso y sofisticado, nada menos que a una bruja y eso se refleja en su manera de vestir. En su ropa predomina el color negro, cuando está en casa lleva pantalón y jersei negro que recuerdan la manera de vestir de los beatniks de los años 50. El conjunto que más me gusta de los que lleva es un vestido con una especie de brazaletes brillantes como único adorno y atrevido escote en la espalda, lo complementa con guantes, capa de terciopelo y un precioso manguito. Encuentro que los escotes en la espalda son sexys a la vez que elegantes.

sábado, 11 de septiembre de 2010

El sombrero hongo






SABINA
¿Qué me sucede, Doctor?

TÓMAS
Tu sombrero, Sabina.

SABINA
El sombrero... era del abuelo... de mi abuelo. Vivió hace mucho, mucho tiempo. Hace mucho tiempo.

(…) (…) (…)




TÓMAS
¿Y qué hay de ti?

SABINA
Bien. Estoy bien. Bien. Conocí a otro hombre. Es el mejor hombre que he conocido. Es brillante, atractivo, bueno... Y está loco por mí.

TÓMAS
Bien.

SABINA
Y está casado.

TÓMAS
Bien.

SABINA
Sólo hay un detalle. No le gusta mi sombrero.

La insoportable levedad del ser, Philip Kaufman (película basada en la novela de Milan Kundera)

jueves, 9 de septiembre de 2010

El talento de Mr. Ripley




"Tom movió la cabeza afirmativamente. No era la primera vez que oía aquella historia. Esperaba que Dickie dijera algo profundo y original. Dickie era bien parecido, un muchacho nada vulgar gracias a los rasgos finos y alargados de su rostro, a sus ojos inteligentes y a la dignidad de su porte, completamente ajena a lo que llevara puesto. En aquel momento iba calzado con unas sandalias rotas y llevaba unos pantalones blancos bastante sucios, pero ahí estaba, sentado con el aire de ser propietario del Galleria, charlando en italiano con el camarero que acababa de servirle los expresos."
(…)

"No había cambiado su aspecto de un modo muy sensible, pero estaba convencido de que su expresión era igual a la de Dickie. Su sonrisa era peligrosamente acogedora para los desconocidos, una sonrisa más apropiada para saludar a un antiguo amigo o a una amante. Era la mejor sonrisa y la más típica de Dickie cuando estaba de buen humor. Tom estaba de buen humor, y se encontraba en París. Resultaba maravilloso sentarse en un famoso café y pensar en que seguiría siendo Dickie Greenleaf durante muchos días, usando sus gemelos, sus camisas blancas de seda, incluso las prendas un poco usadas ya; el cinturón de cuero castaño y hebilla de latón, del tipo que, según los anuncios de la revista Punch, duraba toda una vida, el viejo jersey color mostaza de bolsillos deformados, ahora eran todas suyas, y ello le hacia feliz. Y la estilográfica negra con iniciales de oro. Y el billetero de piel de cocodrilo comprado en Gucci. Y además tenía suficiente dinero para llenarlo."
(…)

"Siguió haciendo las maletas, decidido a que aquél fuese el fin de Dickie Greenleaf. Odiaba tener que convertirse de nuevo en Thomas Ripley, un don nadie, odiaba volver a sus viejos hábitos, a experimentar otra vez la sensación de que la gente le despreciaba y le encontraba aburrido a menos que hiciera algo especial para divertir a los demás, como un payaso, sintiéndose incompetente e incapaz de hacer algo que no fuese divertir a la gente durantes unos minutos. Odiaba volver a su auténtica personalidad del mismo modo que hubiese odiado tener que ponerse un traje viejo, manchado y sin planchar, sobre la camisa de Dickie, a rayas azules y blancas, colocada encima de las demás prendas que había en la maleta, limpia y almidonada y con aspecto de ser tan nueva como al sacarla de la cómoda de Dickie en Mongibello. Pero, sobre el bolsillo del pecho, estaban las iniciales de Dickie, bordadas con diminutas letras rojas. Mientras hacía la maleta iba pasando lista de las cosas de Dickie que le sería posible conservar porque no llevaban sus iniciales, o porque nadie recordaría que pertenecían a Dickie, no a él."
(…)

"Un pensamiento muy alegre acudió a su mente en el momento de despertarse por última vez en Palermo: dejar las ropas de Dickie en la consigna de la American Express de Venecia, bajo un nombre diferente, y reclamarlas en el futuro, si las quería o las necesitaba, o simplemente no reclamarlas jamás. Se sintió mucho mejor al pensar que las camisas de Dickie, junto con los gemelos, la pulsera con su nombre y el reloj, quedarían guardadas a buen recaudo en alguna parte en vez de terminar en el fondo del mar Tirreno o en algún cubo de basura de Sicilia."
 


El talento de Mr. Ripley (1955), Patricia Highsmith

martes, 7 de septiembre de 2010

Uniformes de Iberia




Coincidiendo con la reedición de la Nancy azafata de Iberia voy a hacer un pequeño repaso a algunos de los uniformes de azafata de la compañía.

Uno de los uniformes más recordados es el de Pertegaz llamado Rosa Real. Este uniforme lo lucieron las azafatas desde 1968 a 1962. Era de color Burdeos y constaba de un conjunto de túnica, falda recta y capa como prenda de abrigo con blusa blanca; por primera vez se introdujo el uso de botas para invierno. Acompañaban un bolso en bandolera y un gorro azul. Para el servicio a bordo se diseñó un vestido color turquesa de inspiración andaluza.
Mi favorito es el segundo que creo Elio Berhanyer de color beige tostado para vuelo y azul en tierra.
El último hasta la fecha es el creado por Adolfo Domínguez en azul marino con pespuntes en rojo para el personal de vuelo y mostaza para tierra. Este uniforme incorpora por primera vez el pantalón.

En las dos primeras fotos el uniforme Rosa Real de Pertegaz.
En la tercera fotografía Nancys con los dos uniformes que creo Benhanyer.
En la última el actual uniforme de Adolfo Domínguez

lunes, 6 de septiembre de 2010

Nancys





Una de las cosas que más me gustaba de las Nancys era el catálogo con sus vestidos, maletas, armarios etc.

Nancy azafata



Está previsto que este mes de septiembre salga al mercado una reedición de la muñeca Nancy vestida de azafata de Iberia con el uniforme que diseño Elio Benhayer en los años 70. Ira acompañada de la versión moderna de la muñeca vestida con el traje que llevan actualmente las azafatas de Iberia y que está diseñado por Adolfo Domínguez.
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