viernes, 28 de mayo de 2010

Cuando menos te lo esperas














La casa de la playa de la película “Cuando menos te lo esperas” me gusta mucho. No soy muy original en esta preferencia porque también es una de las favoritas de mucha gente. En EEUU se ha imitado mucho el estilo de la cocina. Es una casa situada en los Hamptons que es la zona costera a la que van a veranear los neoyorquinos de posición acomodada. La película está protagonizada por Jack Nicholson, Diane Keaton, Amanda Peet y Keanu Reeves. No es que sea muy buena, aunque sí la típica película americana para pasar el rato.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Musas: Slim Keith


Nancy "Slim" Gross Hawks Hayward Keith, Lady Keith (1917-1990) fue una conocida socialite e icono del mundo de la moda durante los años 50 y 60. Es conocida sobre todo por su matrimonio con el director Howard Hawks y su amistad con Truman Capote. Slim nació en California y a los 16 años convenció a su madre para dejar el colegio y trasladarse a Death Valley donde conoció a William Powell. A través de Powell se relacionó con William Randolph Hearst y a su amante Marion Davies de los que fue huésped a menudo. Fue cortejada por famosos como Clark Gable y Ernest Hemingway. Con 22 años había aparecido en numerosas revistas entre ellas Harper's Bazaar. Aparecía en la lista de mujeres mejor vestidas cada año y fue galardonada con el Neiman Marcus Fashion Award por su impacto en la moda, aunque usualmente era un premio que sólo se daba a diseñadores.
En 1938 le presentaron al conocido director de cine Howard Hawks que quedó impresionado por su belleza y su ingenio. Hawks utilizó su estrategia habitual para ligar preguntándola si estaba interesada en ser actriz de cine a lo que ella contestó que no. Esto era tan poco común en Hollywood que impresionó al director que la invitó en sucesivas ocasiones. Hawks se convertiría en su primer marido y Slim sería en adelante la musa de Hawks y su colaboradora para crear personajes femeninos. Fue Slim la que vio una foto de Lauren Bacall en la portada de Harper's Bazaar y se lo comentó a su marido sabiendo que estaba buscando una nueva actriz. Bacall protagonizaría la siguiente película de Hawks, “Tener y no tener”. Para interpretar a su personaje que también se llamaría “Slim” Lauren Bacall fue modelada a imagen y semejanza de Slim Keith. Slim prestó algunos vestidos de su propio guardarropa y el director además utilizó su manera de hablar y sus expresiones.
Su segundo marido fue el productor Leland Hayward que había sido novio de Katharine Hepburn y estaba casado en aquel momento con la actriz Margaret Sullavan. Estuvieron casados durante 12 años pero él la dejó por otra famosa socialite, Pamela Churchill. Su último marido fue el banquero británico Sir Kenneth Keith, que la convertiría en Lady Slim Keith y del que también se divorciaría 10 años más tarde.
Uno de los mejores amigos de Slim fue Truman Capote hasta que el se basó en ella para crear al personaje de la cotilla, cínica y desencantada Lady Ina Coolbirth en su novela “Plegarias atendidas”. Después de esto ella no le volvió a hablar a pesar de que Capote la pidió en repetidas ocasiones que le perdonara.
En “Plegarias atendidas” Truman Capote escribe que las novelas favoritas de Lady Coolbirth eran tres; la Biblia, El asesinato de Roger Ackroyd y Memorias de África de Isak Dinesen. Sería interesante saber si Slim Keith compartía estos gustos que se pueden calificar de originales. “Memorias de África” es un gran libro, simplemente brillante. “El asesinato de Roger Ackroyd” es de Agatha Christie, una autora que leí con avidez durante mi infancia y adolescencia. Aún siendo a menudo denostada como autora de mero entretenimiento, creo que el hecho de haberla leído a edades tan tempranas me ha influido poderosamente y por eso la sigo teniendo como referente.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Miss Marple y la moda


"Ha dicho usted hace un momento que era una de «una de las cosas que no parecían bien cuando vio el cadáver». ¿Había alguna otra cosa?
Miss Marple asintió, moviendo vigorosamente la cabeza.
- ¡Oh, sí! –respondió-. El vestido. El vestido estaba todo mal.
Los dos hombres la miraron con curiosidad y sumamente intrigados.
- ¿Por qué? –inquirió sir Henry.
- Pues verá…, era un vestido viejo. Josie lo dijo bien claramente y yo misma puede comprobar que estaba muy gastado y hasta deshilachado. Eso no puede ser.
- No veo por qué.
Las mejillas de la anciana se colorearon un poco.
- Verá… La idea que se tiene es que Ruby Keene se cambió de vestido para ir a entrevistarse con alguien de quien estaba enamorada.
- Esa es la teoría –asintió el superintendente-. Estaba citada con alguien…, con un amigo…, se supone.
- Entonces – exigió la anciana-, ¿por qué se puso un vestido viejo?
El superintendente se rascó la cabeza, pensativo. Dijo:
- Comprendo. ¿Cree usted que se hubiera puesto uno nuevo para eso?
- Creo que se pondría el mejor que tuviese. Las muchachas hacen eso.
Sir Henry intervino:
- Sí, pero escuche, miss Marple. Suponga que marchara fuera a esa cita. En un coche abierto, quizá, o a pie por un mal camino. En tal caso no querría correr el riesgo de estropear un vestido nuevo y se pondría uno viejo.
- Eso sería lo sensato –asintió el superintendente.
Miss Marple se volvió hacia él. Habló con animación.
- Lo sensato sería ponerse pantalón y jersey, o un traje sastre mezclilla. Eso, claro está (no quiero ser reo de esnobismo, pero me temo que es inevitable), eso es lo que una muchacha de… de nuestra clase haría. Una muchacha bien criada –continuó la anciana, animándose más- siempre procura llevar la ropa adecuada para cada ocasión. Quiero decir que, por muy caluroso que fuera el día, una muchacha bien criada jamás se presentaría en una cacería con un vestido de seda adornado con flores.
- ¿Y cuál es el vestido adecuado para entrevistarse con el novio? –pregunto sir
Henry.
- Si le iba a ver dentro del hotel o en algún sitio donde se llevara traje de noche, se pondría su mejor traje de noche, naturalmente…, pero fuera, le parecía que estaría ridícula con un traje de noche y se pondría el traje de deporte más atractivo que poseyera.
- Concedido, reina de la Moda; pero Ruby…
Dijo miss Marple:
- Ruby, claro, no era…, bueno, hablando en plata…, Ruby no era una señora. Pertenecía a una clase que se pone la mejor ropa que tiene por muy poco en consonancia que esté con la ocasión. El año pasado, ¿sabe?, salimos de excursión a las Peñas de Scrantor y merendamos allí. Le hubiera sorprendido ver cuán fuera de lugar estaban los vestidos que llevaban las muchachas. Vestidos de seda fina, zapatos de charol, adornadísimos sombreros algunas de ellas… Para escalar rocas y andar por entre aulagas y brezos… Y los jóvenes se pusieron los mejores trajes que tenían. Claro que andar por carretera es distinto. Para eso casi hay un uniforme…, y las muchachas no parecen darse cuenta de que el pantaloncito corto les sienta muy mal, a menos que sean muy esbeltas.
El superintendente dijo, con lentitud:
- Y usted cree que Ruby Keene…
- Yo creo que se hubiera dejado puesto el vestido que llevaba…, el de color rosado. Sólo se lo hubiese cambiado de haber tenido uno más nuevo aún."


Agatha Christie
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