jueves, 18 de diciembre de 2014

domingo, 14 de diciembre de 2014

Elegancia



Todos los que interveníamos en el espectáculo nos dábamos cuenta de que la mayoría del público iba a estar compuesta por personas para quienes Fanny Brice no sería más que un borroso recuerdo del pasado y que habría muchas que ni siquiera la conocían.
En realidad, esto fue cierto en lo que respecta a nuestra jovencísima y extraordinariamente dotada primera actriz, Barbra Streisand. Barbra jamás había puesto los ojos en Fanny, no había visto sus películas ni oído sus programas de radio. De hecho, antes de empezar a discutirse el espectáculo, no había oído hablar en absoluto de Fanny Brice. No hay que maravillarse. Barbra nació en 1945. Fanny murió en 1951.
Barbra tomó instintivamente la posición correcta de no querer estudiar a la verdadera Fanny de manera demasiado precisa.
-No soy buena imitadora -dijo-; y si lo fuera sería peor. He de hacer eso a mi manera.
Muy bien, pero, ¿qué era eso?
En un esfuerzo por captar la esencia de Fanny e infundírsela a Barbra, busqué la ayuda de Kate y Spencer.
Ellos me hablaron incansablemente de Fanny, y les gustó hacerlo. Su forma de cocinar. Su pintura. Su lenguaje. Su sentido de los negocios, de la maternidad, del amor.
Después de días y noches de esto, les pregunté:
-Con qué palabra única describiríais su principal cualidad.
-Elegancia -dijo Spencer.
Me sorprendí, aunque en seguida reconocí la verdad de lo que decía.
-Bien hecho, Spencer -dijo Kate-. Yo huviera dicho "sexualidad".
Otra sorpresa. Otra verdad.
Di las gracias a mis amigos.
Durante las conferencias de pre-producción, estudié a Barbra. La muchacha lo tenía todo, bueno, casi todo. Cantaba, claro, mejor que cualquier otra. Se movía bien. Tenía verdadera emoción. Podía interpretar. Era divertida, inteligente y muy profesional.
Pero a medida que pasaban los días, observé que le faltaban sólo dos elementos: elegancia y sexualidad.
Esta última apareció fácilmente tras unas cuantas charlas francas. La tenía, de acuerdo, simplemente no la estaba utilizando. Por otra parte, estaba escrito en su papel.
En lo que se refiere a la elegancia, fue menos fácil de obtener. Es una cualidad efímera, difícil de describir, imposible de expresar verbalmente, ridícula de demostrar.
Un día, Barbra dijo:
-Elegancia. Elegancia. ¡Jesús! Muy bien, ya. No estoy segura de saber de qué está usted hablando. ¿Y usted?
Le conté que una notable crítica cinematográfica inglesa, Dilys Powell, había discutido conmigo una vez sobre Norman Wisdom, un actor que yo admiraba.
-No llega a estar en primera fila -dijo ella-, porque no tiene elegancia. Todos los grandes actores la tienen.
Barbra frunció el entrecejo.
(...)
Probé otro camino, explicándole que un actor gordo que se aprovecha de su gordura es vulgar. Debe tener elegancia. O si es bajito, feúcho o flaco.
-Hay que llegar a tener una visión de uno mismo que sea diferente de lo que resulta obvio. Fanny tenía elegancia. Gusto. Estilo. Dignidad. Clase.
-Elegancia -dijo Barbra, vagamente; pero entonces, desde el día siguiente, empezó a adquirirla.
Ésta fue mi única contribución a su actuación. No necesitaba nada más. Era y es una rara avis. Al final, su Fanny Brice tenía verdadera elegancia; ella también. Aún la posee y la utiliza. Debo hablarle un día de los papeles anónimos que Spencer y Kate representaron en la consecución de su éxito, en aportarle dos atributos vitales.

Spencer Tracy y Katharine Hepburn: Una biografía intima. Garson Kanin. 

La modelo y actriz que aparece en las fotos es Capucine.

Grace Kelly











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