jueves, 27 de noviembre de 2014

Bella del Señor




Sobre el mármol, un libro de Bergson y fondants de chocolate. No gracias, no le apetecían. En la cama, un cuaderno escolar. Lo abrió, se lo llevó a los labios, leyó.
“He decidido convertirme en una novelista de talento. Pero son mis primeros pasos como escritora y tengo que practicar. No será mala idea escribir en este cuaderno todo cuanto me vaya pasando por la cabeza sobre mi familia y sobre mí. Más adelante, cuando tenga un centenar de páginas, utilizaré las cosas auténticas que haya contado para extraer de ellas el comienzo de mi novela, eso sí cambiando los nombres.
Empiezo emocionadísima. Creo que puedo estar dotada con el sublime don de la creación, al menos así lo espero. Conque cada día escribir por lo menos diez páginas. Si no sé resolver una frase o si me harto, adoptar el estilo telegráfico. Claro que en mi novela sólo pondré frases de verdad. ¡Y ahora, manos a la obra!
Pero antes de empezar, tengo que contar la historia del perro Spot. No guarda relación alguna con mi familia pero es una historia preciosa que pone de relieve las cualidades morales del perro y de los ingleses que se ocuparon de él. Es posible además que la utilice también en mi novela. Hace unos días leí en el Daily Telegraph (lo compro de vez en cuando para no perder contacto con Inglaterra) que Spot, un bastardo negro y blanco, acostumbraba a ir a esperar a su amo cada tarde a las seis, a la parada del autobús, en Sevenoaks. (Demasiadas a. Revisar la frase.) Bien, pues un miércoles por la tarde, como no bajó su amo del autobús, Spot no se movió de la parada y se pasó toda la noche esperando en la carretera, en medio del frío y la niebla. Un ciclista que lo conocía bien, y que lo había visto poco antes de las seis, se lo encontró a las ocho de la mañana del día siguiente, sentado en el mismo sitio, aguardando pacientemente a su amo, pobrecillo. Al ciclista le dio tanta pena que compartió sus bocadillos con Spot y se apresuró a dar aviso al inspector de la Sociedad Protectora de Animales (R. S. P. C. A.) de Sevenoaks. Tras indagarse, se averiguó que el dueño de Spot había muerto de repente en Londres el día anterior, fulminado por un ataque al corazón. El periódico no daba más pormenores. Angustiada por el sufrimiento del pobre animalito que se había pasado catorce horas aguardando a su dueño, telegrafié a la R.S.P.C.A. (de la que soy socia protectora) comunicando que estaba dispuesta a adoptar a Spot y rogándoles que lo enviaran por avión, corriendo los gastos de mi cuenta. El mismo día recibí la respuesta: ‘Spot ya adoptado.’ Entonces telegrafié: ‘¿Ha sido adoptado Spot por una persona de confianza? Denme todos los pormenores.’ La respuesta, por carta, fue perfecta. La transcribo para que quede patente lo maravillosos que son los ingleses. Traduzco: ‘Querida señora, en respuesta a su pregunta, nos es grato informarle de que Spot ha sido adoptado por Su Eminencia el arzobispo de Canterbury, primado de Inglaterra, quien creemos reúne toda clase de garantías de moralidad. En su primera comida en el palacio arzobispal, Spot dio muestras de excelente apetito. Nuestros más cordiales saludos.”

Bella del Señor, Albert Cohen

viernes, 21 de noviembre de 2014

Stoker









Cuando India Stoker (Mia Wasikowska), una adolescente, pierde a su padre (Dermot Mulroney) en un trágico accidente de coche el día en que cumple 18 años, su vida se hace añicos. Su impasible comportamiento oculta profundos sentimientos que sólo su padre comprendía. Su tío Charlie (Matthew Goode), cuya existencia desconocía, aparece por sorpresa en el funeral y decide quedarse una temporada en casa de India y de su inestable madre (Nicole Kidman). Aunque al principio desconfía de él, pronto se da cuenta de que tienen mucho en común. Debut en EEUU del director coreano Park Chan-wook (Old Boy). (FILMAFFINITY)

miércoles, 19 de noviembre de 2014

El jilguero de Donna Tartt

"Lo más duro con diferencia era estar en medio de la nada, sin cines ni librerías ni la habitual tienda de la esquina.
—¿No hay un autobús o algo así? —le pregunté a Xandra una noche que la encontré en la cocina desenvolviendo una bandeja de plástico de Atomic Wings y una tarrina de crema de queso azul para untar.
—¿Un autobús? —repuso ella, lamiéndose la salsa de barbacoa del dedo.
—¿No tenéis ningún transporte público por aquí?
—No.
—¿Y qué hace la gente?
Xandra ladeó la cabeza.
—¿Coger el coche? —respondió, como si fuera un retrasado que nunca había oído hablar de los coches.
Al menos había una piscina."

Donna Tartt, El jilguero.




Las capturas de pantalla son de C.S.I. Las Vegas, en ellas aparece una urbanización lindante con el desierto que recuerda a la que describe Donna Tartt en la novela, aunque no tan despoblada como ésta. En la última captura, la piscina redentora. En la serie las localizaciones elegidas se sitúan a menudo en paisajes de California muy semejantes a los existentes en Las Vegas.

“El jilguero” es la historia del peregrinaje del adolescente Theo Decker desde su apartamento de clase media de Manhattan al desierto de Las Vegas para finalizar en Amsterdam. Se trata de un viaje que dura décadas y que comienza en Nueva York cuando un atentado terrorista en el Metropolitan Museum mata a su madre y Theo a instancias de un anciano esconde “El jilguero”, pintura de Fabritius (maestro holandés del siglo XVII) para protegerla. Tras la pérdida de su madre, un traumatizado Theo es puesto al cuidado de la adinerada familia de un amigo del colegio. Es la primera alteración en su existencia que durante un tiempo transcurrirá en el Upper East Side, un mundo cultivado y respetable pero que visto desde el interior está lleno de imperfecciones.

La vida de Theo vuelve a dar un giro cuando su poco fiable padre decide llevarle a vivir con él a Las Vegas. A primera vista la elección de Donna Tartt de situar gran parte de la acción en una ciudad como Las Vegas resulta chocante por su oposición a los gustos refinados y cosmopolitas de la autora. Sin embargo, en sus anteriores novelas existe también esa voluntad de contraste entre ambientes sociales y culturales muy diferentes. Richard Papen en “El secreto” huye de sus modestos orígenes en la soleada California para integrarse en una universidad de élite en Nueva Inglaterra. Otra similitud entre ambas novelas es que las dos son falsas novelas de misterio. En “El secreto” la falta de misterio es patente desde el principio ya que sabemos quienes han cometido el asesinato, sólo falta por conocer la motivación. En “El jilguero” el secreto en torno al cuadro que acompaña siempre a Theo es principalmente simbólico. 

El padre de Theo y su nueva esposa Xandra (completa antítesis de la culta y bondadosa madre de Theo) le conducen a una urbanización de construcción interrumpida que limita con el desierto. El padre de Theo apenas ha amueblado la casa. No hay servicio de recogida de basuras, ni repartidores a domicilio o transporte público. El único punto positivo es la piscina. Al lado de Xandra los gustos de su padre parecen haberse vulgarizado. Sin embargo, Las Vegas de “El jilguero” no es el universo kitsch de “Showgirls”, es el particular universo de Theo que aislado en su desértica urbanización pasa su tiempo viendo películas clásicas de cine. Su inseparable compañero de borracheras y drogas en el exilio de su añorada Nueva York es Boris, el personaje más cautivador y vital de toda la novela. Boris es un salvaje adolescente de origen ruso que ha vivido en tantos lugares que se ha convertido en un ciudadano del mundo.
  
Cuando Theo vuelve a Nueva York se reencuentra con Pippa a la que conoció durante el atentado en el museo y cuyo recuerdo le ha acompañado siempre desde entonces. El personaje de Pippa es el amor imposible de Theo como Daisy en “El gran Gatsby” o Camilla en “El secreto”. Daisy y Camilla, los personajes femeninos idealizados por Gatsby y Richard Papen respectivamente, permanecen misteriosos para el lector. Tartt da más a conocer a Pippa cuyo retrato sin embargo es incoloro y desvaído comparado con la arrolladora vitalidad del de Boris. Por otra parte, Hobie, un personaje de rasgos dickensianos hace las veces de mentor para Theo que se convertirá en socio de su negocio de antigüedades.

En el último tercio de la novela el Theo adulto parece definitivamente estancado en las drogas, la grisura y la desesperanza. La novela va perdiendo fuelle y se hace insufriblemente larga y pesada. La autora muestra su erudición en torno a las piezas de mobiliario antiguo y sus posibles falsificaciones. También comienzan a cobrar protagonismo las intrigas en torno al cuadro, los gangsters y un Boris reaparecido. Ninguno de estos elementos logra disipar la triste atmósfera creada al ver la espiral de autodestrucción a la que se ha dejado llevar su personaje principal. Y ni siquiera los precipitados acontecimientos y el final abierto logran elevarla.

lunes, 17 de noviembre de 2014

La muerte llega a Pemberley











“La muerte llega a Pemberley” es la adaptación de una novela de la escritora británica de novelas policiacas P.D. James. Tiene la particularidad de basarse los personajes de “Orgullo y prejuicio” de Jane Austen seis años después del final de la novela.  Al tratarse de una obra de P.D. James inevitablemente hay un crimen por medio. No he leído “La muerte llega a Pemberley”, pero a juzgar por las opiniones que he podido leer la condena es casi unánime. Era predecible ya que es muy difícil dar de nuevo vida a unos personajes que la mayoría de los lectores conocen de memoria.

La adaptación en una miniserie de tres episodios ofrece la ventaja de ayudar a pasar por alto los puntos débiles de la trama con una producción impecable. Los actores conocidos y apreciados por el público ayudan igualmente a distraer de la inconsistencia de la personalidad de los nuevos personajes comparados con los originales de Austen. No por ello se han evitado las críticas en relación al casting, centradas especialmente en la actriz principal, Anna Maxwell Martin eficaz en otros papeles pero que aparece muy mayor y cansada para ser Elizabeth Bennet que tenía 20 años en “Orgullo y prejuicio”. Por si esto fuera poco han querido darle un aire natural y anticonvencional peinándola mal y dotándola de un vestuario extremadamente sencillo para la Sra. de Pemberley. Hubiera sido mejor, aunque mucho más difícil conseguir el carácter ingenioso de la original a través del guión. La mayoría de los personajes son más o menos fieles a sus originales, aunque Wickham es tratado con mucha benevolencia y Matthew Goode contribuye a darle encanto al personaje. Por el contrario, el coronel Fitzwilliam que era descrito con simpatía por parte de Jane Austen se revela en “LMLAP” como un personaje antipático y de mal carácter. 

En conjunto encuentro que es una serie muy entretenida y con una excelente ambientación. Sin embargo, es difícil que contente a los lectores de Jane Austen a menos que hagan un esfuerzo de abstracción y la tomen por lo que es, una serie basada en una novela policiaca de P.D. James.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Actrices con vaqueros









1 Aunque Levis creó el primer modelo para mujer en 1934, los vaqueros no comenzaron a hacerse populares entre las chicas hasta los años 50. Katharine Hepburn, adelantada a su tiempo los lleva aquí en una foto de los años 30. 
2  En los años 40 los llevaban para trabajar y normalmente eran de hombre como el que lleva Veronica Lake como disfraz en "Los viajes de Sullivan" (1941).
3 En los años 50 las mujeres comienzan a llevar vaqueros en películas como Grace Kelly en "La ventana indiscreta" (1954). En la última escena de la película la cámara recorre el atuendo de Lisa que es mucho menos elegante que en otras ocasiones. Lleva zapato plano, vaqueros y camisa masculina mientras lee un libro sobre el Himalaya sugiriendo que se ha plegado a cambiar al tipo de vida aventurera que su novio fotógrafo quiere llevar. Hasta que cuando él se duerme la vemos cambiar su lectura por una revista de moda, por lo que después de todo su nuevo aspecto puede ser una estrategia de despiste mientras gana el control.  
4 Rock Hudson y Elizabeth Taylor en Gigante (1956).
5 Marilyn Monroe en "Vidas rebeldes" (1961) con Montgomery Clift de fondo.
6 Los pantalones de campana de moda en los 70 en "Los ángeles de Charlie".
7 Modelos ochenteros para Chloe Sevigny y Kate Beckinsale en "The Last Days of Disco".
8 Susan Sarandon y Geena Davis en "Thelma y Louise" (1991).

domingo, 9 de noviembre de 2014

Actores con vaqueros











1 John Wayne porque no hay western sin vaqueros.
2 y 3 En los años 50 Marlon Brando con “The Wild One” (1953) y James Dean con “Rebelde sin causa” (1955) contribuyeron a que los vaqueros se convirtiesen en símbolo de rebelión. En algunos estados fueron prohibidos en colegios e institutos.
4 y 5 Steve McQueen y Jack Nicholson siguieron la tendencia. Nicholson aparece con Milos Forman durante el rodaje de “Alguien voló sobre el nido del cuco”.
6 John Travolta
7 Robert Redford y Paul Newman en “Dos hombres y un destino” 
8 "The Outsiders" (Rebeldes) con entre otros Emilio Estévez, Tom Cruise, Rob Lowe, Patrick Swayze y Matt Dillon.
9 Heath Ledger y Jake Gyllenhaal en “Brokeback Mountain”.
10 En nuestros días hasta James Bond lleva vaqueros para escándalo de puristas (azules, en otros tonos más conservadores creo que sí que los había llevado). 
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